De qué hablo cuando hablo de Community




Community es una sitcom de seis temporadas que estuvo al aire entre 2009 y 20015. Escrita por Dan Harmon (Rick & Morty) y estelarizada por Joel McHale, Dani Pudi, Gillian Jacobs, Allison Brie, Donald Glover, Yvette Nicole Brown, Chevy Chase, Jim Rash y Ken Jeong.

La serie cuenta las desventuras de Jeff Winger, un abogado que falsificó su título y, tras ser descubierto, debe matricularse en un Community College (algo así como un Instituto TP) para estudiar y obtener un título de verdad que le permita ejercer la abogacía. Es en este contexto que se sentirá atraído por Britta Perry, compañera de clase a la que, haciendo uso de sus artimañas, invita a una falsa sesión de un grupo de estudio, sin embargo ella, viendo sus intenciones, se adelanta e invita a varios estudiantes de su clase, dando lugar a la reunión del variopinto grupo de inadaptados que serán los protagonistas de esta serie.

El grupo formado en este primer capítulo comenzará así un largo trayecto a través del proceso formativo, compartiendo en común la clase de español dirigida por el demente Señor Chang (Ken Jeong), quien tiene de inestable lo que no tiene de docente. 

La serie se toma esta primera temporada para establecer relaciones entre sus personajes, quienes logran desarrollar una dinámica reconocible con cada otro miembro del grupo y con los personajes exógenos a este, dando lugar a un entrañable ecosistema que a su vez permite florecer lineas argumentales toncales, ramificadas y paralelas.

Si hay una dupla que se roba la cámara durante esta temporada esos son Troy y Abed. Esta dupla construye su vínculo de forma casi secundaria a lo largo de los capítulos (que en esta primera temporada giran casi por completo alrededor de Jeff y su integración a su nuevo espacio). Troy llega siendo una estrella de futbol americano caída en desgracia y poco a poco comienza a convertirse en el patiño de las aventuras que Abed inventa. Por otro lado Abed, dueño de una gran imaginación y obsesión por el medio audiovisual, es una especie de personaje autoconsciente que lee las situaciones como un espectador mirando la TV, lo que da lugar a interesantes rupturas de la cuarta pared.

Hace algunos años, cuando terminé de ver Brooklyn 99, me encontré con esta serie casi por accidente y comencé a verla sin mucha información previa, pero poco a poco se convirtió en mi serie-refugio. De algún modo, las aulas y pasillos de la desquiciada Greendale me recibieron como a un estudiante más, ni idea de qué fui a estudiar o qué obtuve al final del viaje.

Quizás lo que más me fascinó de la serie fue su compromiso con la continuidad y las consecuencias. Cada capítulo suma algo que tiene peso. Podemos ver a los personajes evolucionar (o involucionar) para convertirse en mejores (o peores) personas al final de cada episodio. Esto es algo que le debemos 100% a Dan Harmon, quien es el creador y principal guionista de la serie durante las primeras 3 temporadas. El story cicle propuesto por Harmon básicamente representa el viaje del héroe aplicado a la narrativa televisiva, pero lo importante del asunto es que el personaje, situado en una narración episódica, cargue consigo las consecuencias de capítulos anteriores. A diferencia por ejemplo de cómics como Superman o Batman, donde grandes eventos ocurren y sus consecuencias terminan siendo escasas, irrelevantes o en el peor de los casos completamente inexistentes (salvo, claro, contadas excepciones).

Todos sabemos que Superman volverá a un status quo más o menos estable (similar al punto de partida post Crisis en tierras infinitas). Todos sabemos que Batman regresará a la comodidad de que todo permanezca igual por mucho que le rompan la espalda, le pongan un hijo o (no) lo casen con Catwoman. 

Sin embargo cuando algo ocurre en Community, la serie se compromete con mantener ese cambio y proseguir con las consecuencias o dificultades que eso presenta. 

Ni siquiera he comenzado a hablar de la genialidad que la serie consigue al subvertir toda expectativa con capítulos completos donde experimentan con técnicas de StopMotion, marionetas o animación. Así como los reiterados episodios de Paintball o la genial guerra de Sábanas y almohadas.

Todos estos recursos que Harmon y compañía van creando y repitiendo y que dan como resultado un fascinante universo que se expande en torno y desde sus personajes, abriendo ciclos que les permitirán crecer y cambiar mientras colaboran (o entorpecen) el camino de sus coprotagonistas.


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